¿Cuándo acudir?
- Cuando se detecta un clima familiar negativo, tensionado o en desequilibrio, que es percibido claramente por sus integrantes.
- Cuando se produce daño en los vínculos por sucesos del pasado que no se han resuelto totalmente y la confianza en las relaciones ha quedado afectada.
- Cuando hay falta de claridad o de aceptación de las reglas y las normas, especialmente con los hijos pero también en el seno de la pareja. Falta de límites o de compromiso a la hora de cumplirlos. Conflictos con los hijos cuando entran en la adolescencia.
- Cuando se producen hechos concretos que desencadenan conflictos, situaciones que son vividas como injustas por alguno de los miembros, etc.
- Decisiones importantes como traslados y cambios de residencia, cambios de trabajo, emprendimiento, tener hijos, criterios educativos, etc.
- Conflictos relacionados con los valores, cuando hay diferencias de criterio derivadas de principios fundamentales.
- Cuando hay desgaste en la relación de la pareja y se siente amenazada la continuidad de la relación. Incluso a la hora de afrontar una separación, cuando se quiere cuidar la relación.
- Conflictos familiares en casos de segundo matrimonio o hijos procedentes de parejas anteriores. Conflictos con la familia política (suegros, cuñados).